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Alvaro Barriuso – música

no es solo música

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Folklores

Siempre volviendo a casa con Rosalía

¡Heeyyyyaaa!

El viernes pasado aluciné con Rosalía Mowgli. Tocamos juntos en el TAIO doyo  y me pasé sonriendo más de una canción y las otras flipando en colores con la fuerza y personalidad de esta mujer. Nos sentamos uno frente al otro, en un eje del círculo que formábamos con el público. Muy sueltos, improvisando y echándonos cantes, descubrí que puedo hacer “Ante la luna” tumbado en el suelo como un gatico con la guitarra panza arriba.

 Mientras preparaba el concierto encontré caminos en mi guitarra para acompañar la canción “Vengo de moler” una de mis favoritas en el cancionero folclórico castellano: si me preguntan por una así, de mi folclore, suelo pensar en esta, tal vez por oírsela cantar a mi padre en alguna fiiesta especial. Quizás en aquella noche de San Juan en el molino del Cantarín que fue la primera que recuerdo. En su día la recogió Agapito Marazuela en sus grabaciones.

Tiene algo que me engancha bien hondo, pero no es una canción sencilla de entender, ni de hacer: el compás es de 5 tiempos y la melodía modula entre un modo mayor con la sexta bemol y el modo menor de la subdominante (y corrijanme si me equivoco, porque no se lo he preguntado a mis profes de armonía). Aún así tengo unos acordes para ella, aunque no la termino de entender, como no termino de entender la letra, porque nunca he venido de moler ni he conocido molinera, pero la amo igual, a la canción. No tengo grabación del concierto en el doyo, pero no me cortaré de enlazar aquí la megaenergética versión de los Coetus con el gran Eliseo.

 

Rosalía y yo la enlazamos con este Perantón de Salamanca que también va en 5 y también gasta su picardía. Ella toca el pandero cuadrado con la misma potencia que los de arriba, y para mi fue todo un regalo. ¡Gracias, maestra!

 

 

Gracias también al TAIO por acogernos, a la gente que vino e estar con nosotrs y hacer que siga teniendo sentido todo esto. A los que no conocía  y a los que habéis repetido.

¡Hasta la próxima!

 

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Siempre volviendo a casa en El Juglar (II)

PANDORA: ¡Qué magnífica biblioteca, sobrina!
ARCHIVERA: En la ciudad junto a las Fuentes del Río, es justo que la biblioteca sea hermosa. (…)
PANDORA: … La información se transmite: este es el hecho fundamental de la cultura humana.
ARCHIVERA: “Lo que se guarda, crece; lo que se entrega, fluye”. Entregar implica mucha discriminación y selección; es un asunto que quizá requiera una inteligencia más disciplinada que guardar…

Ursula K. Le Guin

El eterno regreso a casa

Quince días después de la parte (I) y un mes después del concierto en el Juglar, quiero contar algo más: en este tiempo hemos vuelto a casa en Gijón, Oviedo y Burgos. Hemos realizado las canciones de formas nuevas y diferentes, y este proceso está cobrando importancia, el proyecto está creciendo así. ¡El propósito se cumple! Documentarlo me parece cada vez más importante.

Así, recuerdo que en Always Coming Home había una archivera que vivía en alguna de las ciudades del Valle, en uno de los puntos de acceso a la Ciudad de la Mente. Quiero revisar cómo harán los Kesh, que consideran eso que hoy llamamos internet como una ciudad aparte, con la que mantener una comunicación moderada y relativamente puntual. Busco entre las páginas del libro, y hete aquí que en la primera frase del capítulo Pandora conversa con la archivera de la biblioteca de la Logia del Madroño de Wakwaha-na, nuestra traductora trata a la bibliotecaria de sobrina. Qué curioso que vaya a visitarlas justo hoy, precisamente cuando quiero hablar sobre mi tía Marta, que cantó así conmigo “Una canción de la Hierba”.

Marta Barriuso es la hermana menor de mi padre. Cuando yo era muy niño, ella era megamoderna y supermolona (cosa que sigue siendo). Vestía ropas imposibles, se rapaba la cabeza por los lados, estaba haciendo algo chulo y novedoso con el viejo negocio familiar de mis abuelos, hacía una música increíble, y su grupo, Magenta, publicaba disco en un gran sello nacional. Para aquel niño que lo miraba todo desde abajo a través de unas gafas de aluminio telefunken, todo aquello era un fenómeno inabarcable, claro. Supe que tuvo su recorrido, su punto y su final. Y mariposa. Después Marta se ha dedicado a hacer cosas tan importantes como tener dos hijas geniales o sentarse al piano con los niños a improvisar, cantar y ser felices. Y sigue haciendo canciones, pero más así como para ella misma.

Hace poco salió una campaña en Change.org pidiendo la reedición en vinilo de La reina del salón, el disco de Magenta. Yo inicio hoy la mía personal para que Marta grabe sus canciones de ahora como quiera, se monte una banda con piano y se líe a cantar en directo y emocionar a la gente, pero mientras tanto, voy a apoyar lo de la reedición de La reina del salón.  Porque era y es un discazo.

En realidad, pienso que lo que se necesita para que los sellos editen y reediten discos no es tanto una lista de firmas, como que la gente compre los discos, los mp3, o lo que sea. Pero esa es otra historia y no resta ni un ápice a la simpatía que me provoca campaña. ¡Voten!

También estuvo en el Juglar mi queridísimo Guillermo Castro. No ha salido vídeo del momento en que hicimos la fanfarronada y la respuesta con castañuelas y guitarra. Habrá que repetir. Lo que sí ha salido en vídeo es la versión de “Una canción del laurel” con Roldán, Jaime Sevilla y Charly Aquilué (Kiev cuando nieva), colegas tambien en Repetidor disc.

Tal subidón que hasta me falla un poco la voz de la emoción.

Él se aleja corriendo sin nada

y ella canta ¡heeeyaaaaaa!

Álvaro Barriuso

Siempre volviendo a casa en el Juglar (I)

“A nosotros nos cuesta concebir, y aún más aceptar, que una persona adulta y responsable no tenga prisa. La vida sin apresuramientos es para los niños, la gente de más de ochenta, los vagabundos y el Tercer Mundo. La prisa es la esencia de la ciudad, su propia alma. No existe civilización sin prisa, sin vida acelerada. Puede acechar invisible, desmentida por la pose indolente del holgazán en el bar o por el perezoso deambular del paseante a la entrada del hotel, pero la prisa está ahí, en los impresionantes motores de los aviones supersónicos (…) cruzando apresuradamente un mundo de ciudades donde no queda otro tiempo que el tiempo presente, cada segundo y cada décima de segundo y cada milisegundo y cada nanosegundo cronometrados, cada indicador avanzando siempre un poco más deprisa, cada la un poco más agudo… En esto no hay nada que hacer: no hay modo de dar un tono más agudo a los instrumentos del Valle, ni de abreviar en siglas sus instituciones, direcciones o nombres, ni de hacer que sus gentes aceleren su ritmo vital”.

Ursula K. Le Guin

El eterno regreso a casa

Edhasa 1989

Siempre volviendo a casa se gestó en Barcelona, señora ciudad. Las primeras personas que escucharon estas canciones después de Susana y Javi, fueron probablemente Juan Carlos Roldán (Roldán) y Pablo Martínez Merino (Tan Low). Tal como yo los veo, ambos mantienen sus propios ritmos vitales, y casi nunca los he visto apresurarse. Igual son un poco del Valle. Seguir leyendo “Siempre volviendo a casa en el Juglar (I)”

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