Hoy ha hecho una semana que mi padre murió. Quiero agradecer a todos los que se han acercado con verdadero afecto a compartir con mi familia la emoción, los recuerdos y la camaradería en este oficio de seguir viviendo.

Hace no mucho vi a mi padre estrenar su nuevo tocadiscos escuchando la primera Sinfonía de Mahler en aquella grabación de Mitropoulos que siempre tuvo en casa. Le vi disfrutando emocionado de una de sus músicas favoritas de todos los tiempos. Recordé el día que me explicó la marcha fúnebre del tercer movimiento siendo yo un niño. Sonreí y seguí con mis tareas. Después vi que se había quedado dormido mientras escuchaba el cuarto movimiento.

El disco sigue aún sobre el plato. Mi padre murió el viernes pasado y uno tiende a encontrar cierto significado a los detalles en momentos como este. Tiendo a recordar todo lo que me enseñó, las cosas que me dijo, los instantes felices. Cada uno de esos instantes multiplica ahora su potencia por amor.  Tengo un sentimiento de enorme gratitud.

Gracias padre. Gracias TIno. Gracias por la vida.

 

 

Alvaro Barriuso

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