Hacer las canciones que conforman Siempre volviendo a casa fue relativamente rápido. Casi todas vinieron en ramalazos de inspiración. Casi todas han quedado tal cual vinieron. Saber que quería o podía hacer con ellas me costo bastante más tiempo: el universo descrito en Always coming home es rico, coral y minuciosamente detallado. Daría para un musical o una película. Las canciones también darían para arreglos, instrumentaciones, desarrollos…En un momento dado tuve que dejar que las canciones durmieran su tiempo, guardarlas en “el cajón” y tuvieron que pasarme cosas a mí para que llegara a ver la manera de sacar adelante un proyecto con ellas. Uno de los varios posibles, si, el mío, el que yo he querido y podido hacer. Esto que os cuento ahora.

En verano de 2014 por fin tenía claras las canciones que entrarían en el disco, las líneas de guitarra, el sonido que buscaba. Sabia que no tenía que ser algo especialmente complicado (guitarra y voz al fin y al cabo), pero tenía un sonido en la cabeza que era incapaz de encontrar en grabaciones: buscaba en John Fahey, Leo Kotke, Neil Young, Davy Graham, Johhny Cash, Nick Drake, Jorma Kaukonen, pero siempre me faltaba algo, algo que seguramente me venía de la guitarra clásica solista, otro cuerpo en graves, otro lugar de escucha. No sabía exactamente qué y no sabia muy bien como hacerlo.

Tenía claro que solo en mi estudio casero no seria capaz, que yo debía enfocarme en la interpretación y en la voz y confiar en alguien para el sonido, pero necesitaba que ese alguien al otro lado del cristal supiese entender la propuesta y el reto de grabar canciones desnudas solo con la guitarra y la voz y que el resultado fuera un disco. Era la primera vez que me iba a meter en un estudio para grabar algo mío yo solito, y tenía bastantes miedos.

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Ander Barriuso estaba en mi cabeza junto con otros nombres. Yo conocía su trabajo grabando a Mursego, de hecho nos conocimos en un concierto de Maite, y sabía que ese mano a mano entre músico e ingeniero podía funcionar muy bien con él. También sabia que acababa de hacer algunas grabaciones a Ainara LeGardon y Moby Dick. Todo esto me animó, pensé que mi proyecto podía tener un interés artístico para él. Solo lo había visto en persona en un par de ocasiones, pero de alguna manera, sentía la cordialidad que necesitaba para sentirme a gusto en mi primera sesión de estudio externo para un proyecto propio.

Así que lo llame, y tuve la suerte de que estaba libre en esas fechas, y subí al norte con mis guitarras, y cuando llegamos a Azpeitia y vi esa gran montaña anciana dominando el paisaje, supe que estaba en buen lugar para este disco. ¡Heya!

Ander utilizo cinco micrófonos para hacer una captura mejor de lo que yo había siquiera imaginado, y toda su calma y saber estar para darme confianza y espacio en las sesiones. Para respetar mis tiempos y dudas, escuchar y opinar lo justo en esa finísima cuerda floja por la que avanzan los procesos creativos. Y también para decirme que en algún momento hay que parar, que hay detalles que solo se escuchan como fallos en mi cabeza, y fallos con los que se puede vivir y convivir. Que un disco solo empieza a ser de verdad un disco cuando lo terminas y lo sacas a la luz.

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Luego estaban las charlas magnificas comiendo en el Lau Bide o por la noche en casa, escuchando a Laboa, hablando sobre música y cultura, sobre el euskera, compartiendo palabras y significados… Comprobando que, cuando hay afinidad, las diferencias nos unen aún más a las personas.

A la hora de mezclar fue estupendo trabajar con la paleta que esos 5+1 (o 2) micros nos brindaban, y gracias a ello pudimos conseguir que mis dos guitarras fueran diez para las diez canciones y voces que forman el disco sin necesidad de añadir prácticamente efectos. Yo acabé muy contento con el trabajo y lo sigo estando después de masterizar y prensar en vinilo las canciones. Ese verano hice un amigo, y además resulta que su abuelo y el mío fueron primos, así que, como se suele decir, todo queda en casa, ¿o sale de casa?

Esta semana volveremos a encontrarnos en Azkoitia, bien cerquita de donde grabamos y mezclamos, y me ha dicho que se encargará del sonido en mi concierto en programa doble con Atanas Arkestra (Roge de Akauzazte), que presenta proyecto nuevo en el Matadeixe. Domingo 18, a las 19h.

Atanas Arkestra

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Cartel de Sabrina Romero

Oso ondo! Gero arte!

Álvaro Barriuso

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