PANDORA: ¡Qué magnífica biblioteca, sobrina!
ARCHIVERA: En la ciudad junto a las Fuentes del Río, es justo que la biblioteca sea hermosa. (…)
PANDORA: … La información se transmite: este es el hecho fundamental de la cultura humana.
ARCHIVERA: “Lo que se guarda, crece; lo que se entrega, fluye”. Entregar implica mucha discriminación y selección; es un asunto que quizá requiera una inteligencia más disciplinada que guardar…

Ursula K. Le Guin

El eterno regreso a casa

Quince días después de la parte (I) y un mes después del concierto en el Juglar, quiero contar algo más: en este tiempo hemos vuelto a casa en Gijón, Oviedo y Burgos. Hemos realizado las canciones de formas nuevas y diferentes, y este proceso está cobrando importancia, el proyecto está creciendo así. ¡El propósito se cumple! Documentarlo me parece cada vez más importante.

Así, recuerdo que en Always Coming Home había una archivera que vivía en alguna de las ciudades del Valle, en uno de los puntos de acceso a la Ciudad de la Mente. Quiero revisar cómo harán los Kesh, que consideran eso que hoy llamamos internet como una ciudad aparte, con la que mantener una comunicación moderada y relativamente puntual. Busco entre las páginas del libro, y hete aquí que en la primera frase del capítulo Pandora conversa con la archivera de la biblioteca de la Logia del Madroño de Wakwaha-na, nuestra traductora trata a la bibliotecaria de sobrina. Qué curioso que vaya a visitarlas justo hoy, precisamente cuando quiero hablar sobre mi tía Marta, que cantó así conmigo “Una canción de la Hierba”.

Marta Barriuso es la hermana menor de mi padre. Cuando yo era muy niño, ella era megamoderna y supermolona (cosa que sigue siendo). Vestía ropas imposibles, se rapaba la cabeza por los lados, estaba haciendo algo chulo y novedoso con el viejo negocio familiar de mis abuelos, hacía una música increíble, y su grupo, Magenta, publicaba disco en un gran sello nacional. Para aquel niño que lo miraba todo desde abajo a través de unas gafas de aluminio telefunken, todo aquello era un fenómeno inabarcable, claro. Supe que tuvo su recorrido, su punto y su final. Y mariposa. Después Marta se ha dedicado a hacer cosas tan importantes como tener dos hijas geniales o sentarse al piano con los niños a improvisar, cantar y ser felices. Y sigue haciendo canciones, pero más así como para ella misma.

Hace poco salió una campaña en Change.org pidiendo la reedición en vinilo de La reina del salón, el disco de Magenta. Yo inicio hoy la mía personal para que Marta grabe sus canciones de ahora como quiera, se monte una banda con piano y se líe a cantar en directo y emocionar a la gente, pero mientras tanto, voy a apoyar lo de la reedición de La reina del salón.  Porque era y es un discazo.

En realidad, pienso que lo que se necesita para que los sellos editen y reediten discos no es tanto una lista de firmas, como que la gente compre los discos, los mp3, o lo que sea. Pero esa es otra historia y no resta ni un ápice a la simpatía que me provoca campaña. ¡Voten!

También estuvo en el Juglar mi queridísimo Guillermo Castro. No ha salido vídeo del momento en que hicimos la fanfarronada y la respuesta con castañuelas y guitarra. Habrá que repetir. Lo que sí ha salido en vídeo es la versión de “Una canción del laurel” con Roldán, Jaime Sevilla y Charly Aquilué (Kiev cuando nieva), colegas tambien en Repetidor disc.

Tal subidón que hasta me falla un poco la voz de la emoción.

Él se aleja corriendo sin nada

y ella canta ¡heeeyaaaaaa!

Álvaro Barriuso

Anuncios