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Alvaro Barriuso – música

no es solo música

mes

diciembre 2016

Siempre volviendo a casa: Elektrika Grabaketak

Hacer las canciones que conforman Siempre volviendo a casa fue relativamente rápido. Casi todas vinieron en ramalazos de inspiración. Casi todas han quedado tal cual vinieron. Saber que quería o podía hacer con ellas me costo bastante más tiempo: el universo descrito en Always coming home es rico, coral y minuciosamente detallado. Daría para un musical o una película. Las canciones también darían para arreglos, instrumentaciones, desarrollos…En un momento dado tuve que dejar que las canciones durmieran su tiempo, guardarlas en “el cajón” y tuvieron que pasarme cosas a mí para que llegara a ver la manera de sacar adelante un proyecto con ellas. Uno de los varios posibles, si, el mío, el que yo he querido y podido hacer. Esto que os cuento ahora.

En verano de 2014 por fin tenía claras las canciones que entrarían en el disco, las líneas de guitarra, el sonido que buscaba. Sabia que no tenía que ser algo especialmente complicado (guitarra y voz al fin y al cabo), pero tenía un sonido en la cabeza que era incapaz de encontrar en grabaciones: buscaba en John Fahey, Leo Kotke, Neil Young, Davy Graham, Johhny Cash, Nick Drake, Jorma Kaukonen, pero siempre me faltaba algo, algo que seguramente me venía de la guitarra clásica solista, otro cuerpo en graves, otro lugar de escucha. No sabía exactamente qué y no sabia muy bien como hacerlo.

Tenía claro que solo en mi estudio casero no seria capaz, que yo debía enfocarme en la interpretación y en la voz y confiar en alguien para el sonido, pero necesitaba que ese alguien al otro lado del cristal supiese entender la propuesta y el reto de grabar canciones desnudas solo con la guitarra y la voz y que el resultado fuera un disco. Era la primera vez que me iba a meter en un estudio para grabar algo mío yo solito, y tenía bastantes miedos.

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Ander Barriuso estaba en mi cabeza junto con otros nombres. Yo conocía su trabajo grabando a Mursego, de hecho nos conocimos en un concierto de Maite, y sabía que ese mano a mano entre músico e ingeniero podía funcionar muy bien con él. También sabia que acababa de hacer algunas grabaciones a Ainara LeGardon y Moby Dick. Todo esto me animó, pensé que mi proyecto podía tener un interés artístico para él. Solo lo había visto en persona en un par de ocasiones, pero de alguna manera, sentía la cordialidad que necesitaba para sentirme a gusto en mi primera sesión de estudio externo para un proyecto propio.

Así que lo llame, y tuve la suerte de que estaba libre en esas fechas, y subí al norte con mis guitarras, y cuando llegamos a Azpeitia y vi esa gran montaña anciana dominando el paisaje, supe que estaba en buen lugar para este disco. ¡Heya!

Ander utilizo cinco micrófonos para hacer una captura mejor de lo que yo había siquiera imaginado, y toda su calma y saber estar para darme confianza y espacio en las sesiones. Para respetar mis tiempos y dudas, escuchar y opinar lo justo en esa finísima cuerda floja por la que avanzan los procesos creativos. Y también para decirme que en algún momento hay que parar, que hay detalles que solo se escuchan como fallos en mi cabeza, y fallos con los que se puede vivir y convivir. Que un disco solo empieza a ser de verdad un disco cuando lo terminas y lo sacas a la luz.

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Luego estaban las charlas magnificas comiendo en el Lau Bide o por la noche en casa, escuchando a Laboa, hablando sobre música y cultura, sobre el euskera, compartiendo palabras y significados… Comprobando que, cuando hay afinidad, las diferencias nos unen aún más a las personas.

A la hora de mezclar fue estupendo trabajar con la paleta que esos 5+1 (o 2) micros nos brindaban, y gracias a ello pudimos conseguir que mis dos guitarras fueran diez para las diez canciones y voces que forman el disco sin necesidad de añadir prácticamente efectos. Yo acabé muy contento con el trabajo y lo sigo estando después de masterizar y prensar en vinilo las canciones. Ese verano hice un amigo, y además resulta que su abuelo y el mío fueron primos, así que, como se suele decir, todo queda en casa, ¿o sale de casa?

Esta semana volveremos a encontrarnos en Azkoitia, bien cerquita de donde grabamos y mezclamos, y me ha dicho que se encargará del sonido en mi concierto en programa doble con Atanas Arkestra (Roge de Akauzazte), que presenta proyecto nuevo en el Matadeixe. Domingo 18, a las 19h.

Atanas Arkestra

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Cartel de Sabrina Romero

Oso ondo! Gero arte!

Álvaro Barriuso

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Siempre volviendo a casa en El Juglar (II)

PANDORA: ¡Qué magnífica biblioteca, sobrina!
ARCHIVERA: En la ciudad junto a las Fuentes del Río, es justo que la biblioteca sea hermosa. (…)
PANDORA: … La información se transmite: este es el hecho fundamental de la cultura humana.
ARCHIVERA: “Lo que se guarda, crece; lo que se entrega, fluye”. Entregar implica mucha discriminación y selección; es un asunto que quizá requiera una inteligencia más disciplinada que guardar…

Ursula K. Le Guin

El eterno regreso a casa

Quince días después de la parte (I) y un mes después del concierto en el Juglar, quiero contar algo más: en este tiempo hemos vuelto a casa en Gijón, Oviedo y Burgos. Hemos realizado las canciones de formas nuevas y diferentes, y este proceso está cobrando importancia, el proyecto está creciendo así. ¡El propósito se cumple! Documentarlo me parece cada vez más importante.

Así, recuerdo que en Always Coming Home había una archivera que vivía en alguna de las ciudades del Valle, en uno de los puntos de acceso a la Ciudad de la Mente. Quiero revisar cómo harán los Kesh, que consideran eso que hoy llamamos internet como una ciudad aparte, con la que mantener una comunicación moderada y relativamente puntual. Busco entre las páginas del libro, y hete aquí que en la primera frase del capítulo Pandora conversa con la archivera de la biblioteca de la Logia del Madroño de Wakwaha-na, nuestra traductora trata a la bibliotecaria de sobrina. Qué curioso que vaya a visitarlas justo hoy, precisamente cuando quiero hablar sobre mi tía Marta, que cantó así conmigo “Una canción de la Hierba”.

Marta Barriuso es la hermana menor de mi padre. Cuando yo era muy niño, ella era megamoderna y supermolona (cosa que sigue siendo). Vestía ropas imposibles, se rapaba la cabeza por los lados, estaba haciendo algo chulo y novedoso con el viejo negocio familiar de mis abuelos, hacía una música increíble, y su grupo, Magenta, publicaba disco en un gran sello nacional. Para aquel niño que lo miraba todo desde abajo a través de unas gafas de aluminio telefunken, todo aquello era un fenómeno inabarcable, claro. Supe que tuvo su recorrido, su punto y su final. Y mariposa. Después Marta se ha dedicado a hacer cosas tan importantes como tener dos hijas geniales o sentarse al piano con los niños a improvisar, cantar y ser felices. Y sigue haciendo canciones, pero más así como para ella misma.

Hace poco salió una campaña en Change.org pidiendo la reedición en vinilo de La reina del salón, el disco de Magenta. Yo inicio hoy la mía personal para que Marta grabe sus canciones de ahora como quiera, se monte una banda con piano y se líe a cantar en directo y emocionar a la gente, pero mientras tanto, voy a apoyar lo de la reedición de La reina del salón.  Porque era y es un discazo.

En realidad, pienso que lo que se necesita para que los sellos editen y reediten discos no es tanto una lista de firmas, como que la gente compre los discos, los mp3, o lo que sea. Pero esa es otra historia y no resta ni un ápice a la simpatía que me provoca campaña. ¡Voten!

También estuvo en el Juglar mi queridísimo Guillermo Castro. No ha salido vídeo del momento en que hicimos la fanfarronada y la respuesta con castañuelas y guitarra. Habrá que repetir. Lo que sí ha salido en vídeo es la versión de “Una canción del laurel” con Roldán, Jaime Sevilla y Charly Aquilué (Kiev cuando nieva), colegas tambien en Repetidor disc.

Tal subidón que hasta me falla un poco la voz de la emoción.

Él se aleja corriendo sin nada

y ella canta ¡heeeyaaaaaa!

Álvaro Barriuso

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