Este curso he tenido la enorme fortuna de hacer un dúo con el violinista Luis Martinez.
Él ha tardado años en saberlo, pero es uno de esos profesores gracias a las cuales he dedicado mi vida a la música. La primera vez que mi guitarra sonó con un cuarteto de cuerda (en el que estaban él y Raquel Rodríguez), allá por mis 17, descubrí una nueva dimensión de la felicidad.
Como digo, he tenido la buena fortuna de estar cerca de él este curso, compartiendo pasillo, estudiantes-maravilla y una música que nos ha puesto a vibrar bien alto: American Pastoral, de Stephen Gosss.
Nos habría encantado hacerla entera, pero el tiempo es limitado y este año hemos sido muchos los profesores con ganas de tocar, así que van el 4º y 5º movimientos de esta interesantísima obra de 2010 para de guitarra y violín.
Conocí a Alejandro Yagüe en el Conservatorio Superior de Salamanca. Lo recuerdo escrutándome desde la escalera del viejo edificio de la cuesta del Carmen con aquellos ojos brillantes que parecían divertirse observando el mundo.
La noticia de su fallecimiento en 2017 me sorprendió en Burgos, con la de mi padre aún reciente. Ese año formé un dúo de cámara con la flautista Olga Merinero y le propuse hacer Confidencial nº2.
Descifrar la belleza de esta partitura fue un proceso bellísimo y exigente: tres melodías populares representan los tres pueblos anegados por el pantano sobre el río Arlanzón: Úzquiza, Herramel, Villorobe. La flauta se mueve alrededor de la guitarra señalando tres lugares, y el discurso sonoro se ve inundado por anillos de sonoridades acuáticas hasta que solo queda una llamada al recuerdo y el silencio.
En 2018 volví a tocar la pieza, esta vez con María Bermejo, en Ponferrada. Así sonó en el auditorio del Conservatorio Cristóbal Halffter en un concierto de profesores recogido por Bierzo.tv.
Ese día también toqué el Aria de la Bachiana brasilera nº 5, de Villalobos, acompañando el saxo soprano de Antonio Fernández. La compresión de audio desequilibra un poco la ya de por si inclinada balanza de los planos sonoros. Si repitiera formación con saxo, no dudaría en usar amplificación.
Fue un placer tocar con los tres. Me encanta hacer música de cámara.
Una cita inesperada con Antonio Lorenzo en San Juan de Ortega, a la orilla del camino. Dos amigos, dos voces, handpan, guitarra, musa y tiempo para abrir la intuición y darse un baño sonoro, un masaje sonoro, un sonoro viaje.
Me faltarían palabras para definir el superdotado talento de Carlos Galán, exhuberancia musical en estado puro, energía torrencial que desborda sus clases de improvisación en el RCSMM, sus composiciones matéricas, sus libros, su grupo Cosmos 21… cualquiera que lo conozca, sabe de qué hablo.
Cuando me llamó por teléfono para proponerme este proyecto, no imaginé que iba a ser quizá el reto más difícil al que me he enfrentado como improvisador. Se trata de hacer un cuarteto de impro libre mientras él quinto intérprete en escena reduce en vivo las sinfonías número 1 y 6 de L. V. Beethoven.
Dile tú algo a Beethoven, abre la escucha a lo que fue compuesto y escrito y suena ahora contigo, conoce el texto, pero no te vayas con él, sigue aquí con tu cuarteto, en esta sala, con este piano que también te está escuchando y a veces se eclipsa y pide… ¿qué pide?
Dos grabaciones disponibles en youtube con Luisa Muñoz, David Arenas y mi querido Guillermo Castro, compañero de mil batallas. En marzo de 2023 repetimos, esta vez con Josep Lluis Galliana, una autoridad de la improvisación libre en España.
Confieso que el proceso no ha sido fácil, que mi guitarra parecía inservible a veces, mis recursos, vacuos, mi intuición desbordada por el preciso tejido y el contenido emocional beethovenianos. Cuando asistí regularmente a las clases de Carlos me pasaba igual, como un adolescente al que le duelen los huesos mientras pega un estirón. Y él siguiendo adelante siempre como si conociera el camino (¿o es que lo conoce?) y te lleva, te lleva a tí y a los demás hacia lugares donde nunca antes estuviste: improvisando una sonata, tocando Ryoanji o releyendo a Beethoven.
Gracias, maestro.
Me gustaría poder ofreceros una grabación del concierto de 2023 con Galiana, porque tengo la sensación de que fue estupendo, o al menos, yo me lo pasé en grande. Tal vez fui más libre que en estos. Tal vez solo sean percepciones mías. Hay cosas que la cámara nunca recoge: los detalles finos, la presencia, la poesía… cosas que hacen de la escucha de grabaciones de improvisación un ejercicio de abstracción. Como cualquier grabación de un directo, al fin y al cabo, pero con una distancia mucho más abismal. Para muchos no tiene ningún sentido. Pero eso es otra historia, otro debate, para otro día.
Dejar que venga… lo que trae el día, el recuerdo de la abuela que habría cumplido cien años, lo que trae la noche, la luna nueva en Tauro. Dejar que se vaya lo que ya no es. Dejar que venga.
Viene una idea sencilla, grabada al vuelo. Guitarra eléctrica, wah, reverb, freeze, ruidos de interferencia en pastilla y cascabeleo de válvula. Una meditación de procesado de señal.
Dicen que el 4 del 4 del 2020 se han dado acontecimientos astrológicos que abren un portal energético. Sabado santo sin procesiones, gentes de todo el mundo convocadas a meditar a una… La era de Acuario llegando para cambiarlo todo… ¡Wah!
Dias extraños, dias especiales. Quizá no sea casualidad que Guillermo haya estado mezclando esta invocación en si (bemol) a la divinidad que hay en él, en los elementos, en mi y en ti.
Deva surgió como una invocación, si. Creo que en esa época estaba leyendo sobre Tara verde, una forma de compasión siempre presta a interceder para el beneficios de todos los seres y servir de puente hacia la iluminación.
El tema vino con una sensación tan fuerte que al principio me asustaba. A Alfonso y a Diana les gustó. Cristina, que me dijo que esta canción trata de la naturaleza. Me animé a seguir con ella.
En 2019, Guillermo Castro propuso pasar unos días de Semana Santa grabando en El Establo, su estudio en medio de la huerta murciana. Nos reunimos Blanca Altable, Isabel Romeo, Lorena Matsuki y el propio Guillermo allí, y en cinco días hicimos varias sesiones en las que pude escuchar algunas de las canciones con otra instrumentación que la guitarra o el piano.
En una de esas sesiones grabamos Deva a primera toma, recién aprendida por todos, improvisando como jazzmen and women de los 50: esto va así, y esto así… dale.
En estas fechas tenía previsto estar grabando de nuevo, con más preparación, con un año de ensayos y conciertos de por medio, pero nos mantenemos en casa para acabar con la epidemia.
Dicen que el 4 del 4 del 2020 se han dado acontecimientos astrológicos que abren un portal energético. Gentes de todo el mundo meditando a la vez. La chispa divina, la era de Acuario llegando…
También dicen que el Dalai dice que cantar Om Tare Tuttare Ture Soha puede ayudar en estos momentos.
Estos últimos días he estado como estancado, intentando hacer esto y lo otro, encontrando dificultad para fluir hacia algún lado concreto y toda la facilidad del mundo para estar en un dejarme llevar de tiempo suspendido.
Parece que fue ayer cuando entramos aquí, amor, la energía se acumula suavemente tras la presa: apenas intuible un remolino, un soplo de aire fresco.
Se que hay campos de trigo verde, pájaros, almendros en flor allá adelante. Todos los años paso por una primavera. Todos los días soy uno diferente.
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